Más allá del burka: moda islámica

José María Paz Gago CATEDRÁTICO DE LITERATURA COMPARADA Y EXPERTO EN MODA

OPINIÓN

Una mujer vestida con un burkini sale de una piscina pública.
Una mujer vestida con un burkini sale de una piscina pública.

19 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

No se me va de la cabeza la imagen que presencié en un hotel-balneario de Edremit, en la región del Mármara (Turquía), en el verano de 2023. Un grupo de jóvenes disfrutaba de la piscina en burkini, la prenda de baño que reinterpreta el burka para guardar el recato exigido por la ley islámica. Aunque impactaba aquella visión de unas chicas vestidas de negro de pies a cabeza, las marcas de moda han sabido explotar el filón porque sobre sus cabezas figuraba el bien reconocible logo de Nike.

Laicismo obliga, esta prenda de baño que cubre la integralidad del cuerpo femenino fue prohibida en las piscinas públicas francesas por razones de higiene, seguridad y también por vulnerar el principio de neutralidad religiosa.

De los casi treinta tipos velos islámicos que existen, los más polémicos son el burka y el niqab, pues solo permiten una pequeña abertura en la zona de los ojos, ocultos por una rejilla en el primer caso. Esta imposición tan estricta, que supone una represión evidente de la mujer, no responde a los preceptos del Corán sino a la interpretación fundamentalista impuesta por el régimen de los ayatolás en el chiismo iraní y por el régimen de los talibanes en el sunismo afgano.

Según el versículo 31 de la sura 24 del Corán, la mujer debe «ser recatada y casta, no debe mostrar en público sus encantos íntimos, excepto los que están a la vista, cubriendo con el velo sus pechos».

Esta sura llamada de la Luz, no exige cubrir enteramente el cuerpo, solo las partes íntimas que puedan provocar el deseo del varón, según el Islam.

La prohibición de estas prendas exige un debate que tenga en cuenta tanto la dignidad de la mujer como la integración y la convivencia, junto al respeto a la religión, si esta es interpretada adecuadamente.

Mientras, la moda islamista sigue abriendo caminos, con la australo-libanesa Aheda Zanetti, creadora del burkini o el hijood; o los turcos Bora Aksu y Merve Korkut, para reinterpretar con libertad el velo islámico, al que las prostitutas marroquíes han dotado de un valor erótico añadido al anunciarse luciendo esa prenda tradicional.