Al final ha tenido que recoger cable, pero es bastante preocupante cómo la información (falsa) se desparrama por las redes ensuciándolo todo. Ofelia, exconcursante gallega de Masterchef reconvertida a influencer, que está en Dubái, publicaba este fin de semana un vídeo en sus redes en el que instaba a dejar de pagar impuestos porque, según su testimonio, la embajada no le daba solución —entendiendo como solución ser repatriada a España—. Cambia el escenario —esta vez desde un hotel— pero este es solo un capítulo más del discursito estomagante (por cuñao y falaz) de que el Estado le roba a los contribuyentes su dinero, que utiliza con fines espurios que nunca terminan de citarse.
Estaría bien que antes de encender el aro de luz y ponerse frente al móvil, Ofelia (como otros muchos influencers antes de ella) se hubiese parado a pensar cómo se financia esa embajada a la que hacía un llamamiento y de la que poco después —cuando efectivamente le han dado amparo como española en una situación de conflicto— decía en otro vídeo que la hacía sentir arropada. Se entiende el miedo y la ansiedad en una situación así, pero lo que no tiene ni pies ni cabeza es utilizar la situación para lanzar un ataque (otro) contra el mismo sistema de bienestar al que se está intentando recurrir. Y que además, responde.