El latín sesquipedalis significa ‘de pie y medio' y, figuradamente, ‘de una amplitud desmesurada'. Y la locución sesquipedalia verba, ‘palabras ampulosas'. El español tomó sesquipedalis e inicialmente creó el adjetivo sesquipedal, que el Diccionario de autoridades definía como «lo que tiene pie y medio de largo», que ilustraba con una rima sobre «versos sesquipedales». Ya lo había empleado más de un siglo antes Lope de Vega: «¡O, siempre archipedánticas personas, / mal gusto que se enfada de sí mismo, / maridos de las musas amazonas; / centro de la ignorancia y idiotismo, / verso sesquipedal, prosa truhanesca, / de toda ceguedad confusso abismo!» (Rimas, 1602-1613).
El Diccionario de la lengua española conserva ese sesquipedal y su sinónimo sesquipedálico (‘muy largo y ampuloso'), a los que pone la marca de «irónico» y precisa que se aplican a versos, discursos y formas de expresarse.
La familia léxica creció en tiempos relativamente recientes con el sustantivo sesquipedalismo, que es la tendencia —para algunos vicio de lenguaje— a usar palabras muy largas. Se critica cuando son innecesarias y desplazan voces sencillas. Hay quien las llama archisílabos, y quien extiende el fenómeno a locuciones.
El gusto por las voces rimbombantes y para muchos incomprensibles lo tienen muchos de quienes se expresan en tribunas públicas. Es una forma pretenciosa de manifestar una supuesta riqueza de lenguaje que solo sirve para ocultar la falta de ideas valiosas.
La mayoría de esas palabras se crean por derivación de verbos, nombres o adjetivos. Así, por ejemplo, fin se sustituye por finalidad; culpar, por culpabilizar; obligación, por obligatoriedad; influir, por influenciar; vacaciones, por período vacacional; ebrio y borracho, por en estado de ebriedad o de embriaguez; recibir, por recepcionar, etcétera. Algunos de esos términos acaban teniendo razón de ser si adquirieren nuevos significados o aportan matices a los originales.
En el extremo opuesto, el neólogo anónimo corta literalmente por lo sano y nos lega cosas como traumar (ya en el Diccionario) por traumatizar. Pues traumados nos quedamos.