Violencia vicaria

Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

Concentración contra el asesinato de una niña a manos de su padre en Torrevieja (Alicante).
Concentración contra el asesinato de una niña a manos de su padre en Torrevieja (Alicante). Pablo Miranzo | EFE

23 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un hombre mata a su hija de 3 años en la localidad alicantina de Torrevieja y luego se suicida. Un nuevo caso de violencia vicaria que se sumará a los ya habidos y que habrá este año en nuestro país. Con independencia de la pena que se podría imponer en un caso como este si el autor no se hubiese quitado la vida, que muy probablemente sería la de prisión perpetua revisable, quedémonos con lo acontecido, Código Penal aparte.

Todos los que somos padres sabemos que lo peor que nos puede pasar es sobrevivir a un hijo. Es algo contra natura. Incluso me atrevo a afirmar que, posiblemente, este padre que asesinó a la pequeña a su manera la quería. El problema es que, muy por encima del amor que por ella sintiera, era mayor el odio que experimentaba hacia su expareja. Acabó con la vida de la hija de ambos aun a sabiendas de que posteriormente se suicidaría, con tal de causarle el máximo daño posible a la progenitora. Toda persona sabe cuál es la línea de flotación de una madre y este criminal lanzó allí sus torpedos. La maldad en su más pura esencia. Le valió la pena asesinar a la niña con tal de disfrutar de unos instantes de placer antes de suicidarse imaginando el daño insuperable que había conseguido provocar en su antigua pareja. En casos como este lo de «el hombre es un lobo para el hombre» se queda corto.