Los intermitentes del coche

OPINIÓN

Un coche, en el aparcamiento de Peinador, cerca de un cartel de salida.
Un coche, en el aparcamiento de Peinador, cerca de un cartel de salida. M.Moralejo

30 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Me dirijo a ustedes como ciudadano preocupado por la seguridad vial para trasladar una situación que considero cada vez más frecuente en nuestras vías: el uso incorrecto o la omisión del intermitente en maniobras de giro. En numerosos desplazamientos diarios se observa que muchos conductores no señalizan adecuadamente sus giros o cambios de dirección, o lo hacen de manera tardía, lo que genera situaciones de riesgo para otros vehículos, peatones y ciclistas. Esta conducta no solo dificulta la fluidez del tráfico, sino que aumenta considerablemente la probabilidad de accidentes evitables. El intermitente constituye un elemento básico de comunicación entre usuarios de la vía, y su uso correcto es una obligación recogida en la normativa de tráfico vigente. Sin embargo, la percepción general es que existe cierta relajación en su cumplimiento. Por ello, solicito que la Dirección General de Tráfico valore reforzar las campañas de concienciación sobre el uso adecuado de los intermitentes, incrementar la vigilancia y control de esta infracción e incluir recordatorios específicos en acciones formativas y exámenes de conducción. Eugenio Toja.

El PSOE y los presos de ETA

Venimos observando lo sencillo que resulta para los presos de ETA, que tanta muerte, lesiones y daños causaron, salir de prisión sin cumplir sus condenas íntegras. E incluso algunos políticos afines al nacionalismo vasco y catalán —y todo ello por la graciosa concesión del PSOE, en su afán de arañar votos de nacionalistas y de Bildu— presionando además por todos ellos y basándose en un artículo del reglamento de prisiones que claramente dice que solo en casos excepcionales puede aplicarse, no que deba aplicarse, lo que es distinto. No es de extrañar el daño y humillación que supone para los familiares y amigos de las víctimas, así como de los buenos socialistas que perdieron compañeros en aquellos tiempos no tan lejanos, e incluso de la propia sociedad. La Comunidad Europea, mientras, mirando a otro lado, como en tantas cosas que afectan a este país, y nuestro propio Gobierno con su presidente al frente sin decir nada al respecto; claro, qué van a decir tras tantas tropelías. Por otro lado, se siguen realizando homenajes a los miembros de la banda, bien en sus salidas de prisión o en actos organizados, como en la llamada Korrika en favor del euskera, sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Angel Santamaría.

Sin recuperar la normalidad

Han pasado más de dos meses del trágico accidente de Adamuz, en el que perdieron la vida 39 personas y resultaron heridas casi un centenar, y observamos cómo el Gobierno de España se muestra incapaz de devolver la normalidad a nuestra red ferroviaria. Aún no existe un diagnóstico definitivo sobre las causas de la colisión fatal entre el tren Iryo y el Alvia, pero lo que cada vez resulta más difícil de ignorar es el deficitario estado de mantenimiento de nuestras vías. En la pasada semana, los servicios con origen o destino en Madrid volvieron a verse sacudidos por una cadena de retrasos provocados por fallos en los sistemas de señalización. El deterioro de una infraestructura que durante décadas fue referente en Europa resulta ya innegable, y la confianza, concretamente de los viajeros, pero de los españoles en general, se está deteriorando a un ritmo preocupante. Retrasar hasta finales de abril la reapertura de la línea de alta velocidad Madrid-Málaga, cerrada desde el pasado 5 de febrero tras el desprendimiento de un talud, pienso que es aún más grave. La mala gestión de la red ferroviaria no es un problema técnico ni puntual: es un problema político cuyas facturas no acabamos de pagar. Jesús Domingo Martínez.