Todas las Ágathas posibles

Mamen de Blas PERIODISTA, AUTORA DE «EL MÉTODO ELISA»

OPINIÓN

La escritora Agatha Christie en una fotografía tomada en 1946.
La escritora Agatha Christie en una fotografía tomada en 1946.

«Desaparecida». «Se pierde el rastro a autora famosa». «Agatha Christie, de incógnito». Titulares así pudieron leerse en las portadas de todos los periódicos de Inglaterra durante los once trepidantes días en que la reina del misterio se esfumó tras una discusión matrimonial. Nadie la vio desde el 3 al 14 de septiembre de 1926, cuando fue hallada en un estado de aparente desorientación en un balneario, a 350 kilómetros de su hogar en Berkshire. A la búsqueda, en la que se cuenta que participaron 15.000 personas, se sumaron voluntarios, informadores y hasta el ejército, con apoyo aéreo. Todos a una, tras la pista de su Bentley, abandonado al borde de una cantera de piedra con un abrigo, el carné de conducir y un neceser en su interior. El gran misterio.

De este suceso, ya mito metaliterario, que conmocionó a la sociedad de la época, se cumplen ahora cien años, y es perfecto para ilustrar la leyenda de esta figura de la literatura, best seller mundial, icono pop, pero, sobre todo, mujer adelantada a su tiempo.

Agatha Mary Clarissa Miller nació en el seno de una familia inglesa de clase alta. Fue una niña con institutriz, que correteó por los jardines y subió las escalinatas de varias mansiones familiares, una joven que, como las señoritas bien de entonces, estudió en distintas escuelas dirigidas por mademoiselles parisinas. ¿Quién dudaría del pedigree de esta jovencita que buscaba marido en los salones de la alta sociedad? ¿Quién cuestionaría los usos y costumbres de esta dama de collar de perlas y juego de té victoriano? Nadie, pero sus lectores y quienes conozcan su biografía y sus monumentales logros literarios sumarían a ese perfil tradicional los rasgos que hoy definen a una mujer empoderada: la valentía, la independencia, la fortaleza y la resiliencia. Como un juego de matrioskas, la Christie esconde muchas mujeres, desde la niña curiosa y observadora que inventaba mundos y personajes a la esposa recién abandonada que viajó sola en el Orient Express hasta Irak en los primeros años del siglo pasado.

Agatha Christie es aquella niña, y la escritora que se paseó entre los restos asirios de Nimrud junto a su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan; y también la famosa novelista que desapareció —según se dice, para poner en evidencia la infidelidad de su primer cónyuge, Archibald Christie—, y la creadora más leída de todos los tiempos, con más de dos mil millones de libros vendidos (hoy supondrían unas ganancias de mil millones de dólares). Sobre este legado literario y humano he construido una novela de misterio en la que rindo homenaje a todas las Ágathas posibles.