Migración sin código ni control

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

Núñez Feijoo, líder del PP
Núñez Feijoo, líder del PP ZIPI ARAGON | EFE

 Migración sin código ni control

La migración existe en el mundo desde la noche de los tiempos. Hace más de 3.700 años, Hammurabi, rey de Babilonia, instaló en las plazas del reino su famoso código, esculpido en piedra, para que sus habitantes y los extranjeros que llegaban a sus ciudades conociesen las leyes por las que todos habrían de regirse y las consecuencias de su incumplimiento.

Solo una migración ordenada puede ser acertada, beneficiando al que llega y al que recibe. Tan contraproducente es la actitud de quienes la rechazan por intransigencia o racismo como la de los buenistas, que la aceptan de forma indiscriminada y sienten así tranquilizar su conciencia, aunque sin motivo. Sirven de coartada a quienes carecen de ella, y se aprovechan de su tontuna para beneficio propio.

Es lógica la oposición frontal a toda inmigración ilegal e incondicional. Absurdo es subvencionar a los llegados, mantener el subsidio a quienes rechazan trabajar, y obligar a marcharse al extranjero a miles de jóvenes cualificados para ejercer sin haber compensado siquiera el coste de su formación a costa del contribuyente español. Irracional es alegrarse porque el inmigrante genera el aumento de la natalidad, mientras los españoles reducen drásticamente su relevo generacional.

Mis abuelos fueron emigrantes. Como a todos los de su tiempo, les pidieron certificado de penales y de vacunación. El Gobierno de España ha decidido regularizar masivamente a todos los que han llegado. ¿Es eso defender el interés general o es promover otros particulares que se pretenden ocultar? Cosa distinta es la ayuda humanitaria. Busca ayudar al necesitado en el país de origen, en lugar de arrancarlo de su hogar.

Una migración sin control será siempre una bomba con espoleta retardada. F. Javier Lage.

El señor Feijoo y sus actitudes

Haciendo memoria, el Gobierno de Pedro Sánchez ha tenido que afrontar una serie de sucesos: pandemia del covid-19, volcán de La Palma, borrasca Filomena, apagón, dana, incendios… Y el Partido Popular, en lugar de colaborar en esas situaciones extremas, se ha dedicado a criticar la gestión del presidente del Gobierno, en un claro intento de ponerlo a los pies de los caballos. El comportamiento de Núñez Feijoo es el de un opositor tóxico.

En el Congreso de los Diputados, su actitud lleva implícita insultar y descalificar al presidente del Gobierno, y este, a su vez, contraataca con otra retahíla de agravios y reprobaciones. Y así, entre dimes y diretes, transcurren las insustanciales sesiones sin aportar nada significativo. Resulta vergonzoso e inaceptable —y tendría que ser sancionable— que, durante una de las sesiones, en un mezquino gesto de arrogancia, haciendo gala de su habitual incontinencia verbal, el señor Feijoo le haya preguntado al presidente del Gobierno: «¿En qué clase de prostíbulo se ha criado usted, señor Sánchez?». Esta frase lapidaria es señal inequívoca de que el líder de la oposición se está radicalizando.

Del mismo modo, al pronunciarse usted sobre la aplicación de la eutanasia a la joven catalana de 25 años Noelia Castillo, aseveró como «fallo de las instituciones» y «fracaso del Gobierno de Pedro Sánchez» permitir lo que Feijoo calificó como una «ejecución». Lo que propició que la presidenta del Congreso lo llamara al orden recordándole que en España ya no se ejecuta a nadie.

Feijoo, que desembarcó en Madrid portando el estandarte de adalid de las cuatro mayorías absolutas en Galicia, para optar a presidir el Gobierno de España, fracasó en sus primeras elecciones generales, hecho que lo convirtió en rehén de sus propias frustraciones.

Feijoo, con el objetivo de distanciarse de Vox, propició el adelanto de elecciones autonómicas en Extremadura, Aragón, y en Castilla y León, en la confianza de que su formación política obtendría la mayoría suficiente que le permitiera gobernar en solitario. Pero no lo consiguió. Por el contrario, ahora, su dependencia de Vox es todavía mayor. Lo que significará una incuestionable pérdida de autoridad. Si algún día llega usted a presidir el Gobierno de España, señor Feijoo, recuerde que quien siembra vientos recoge tempestades. Roberto Núñez Porto. Vilagarcía.