El MASC (Método Alternativo de Solución de Conflictos) lo único que ha logrado es colapsar todavía más los juzgados. Los abogados, mayoritariamente, detestamos esta negociación previa impuesta. Quien comparece ante un juzgado, pongamos por caso para solicitar su divorcio y una pensión para sus hijos, no lo hace al día siguiente de que la idea se le pasara por primera vez por la cabeza. Lo normal es que lleve tiempo hablándolo con su pareja y, si no alcanzan acuerdo alguno, es cuando acuden a un procedimiento contencioso, en el que un juez decide. No hay que subestimar al usuario de la justicia pensando que acude a ella frívolamente y sin madurar las consecuencias. Los litigantes y sus letrados previamente han intentado llegar a un acuerdo por las buenas. Los MASC solo consiguen dilatar la resolución de los conflictos y encarecerlos debido al envío de un burofax, gastos de una conciliación, etcétera. Me atrevería a decir que ni un solo MASC desde el 3 de abril del 2025 (fecha de su entrada en vigor) ha conseguido que un pleito contencioso pase a ser de mutuo acuerdo.