El «brexit», error catastrófico

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

Manifestación convocada por la ultraderecha del Reino Unido el pasado sábado en Londres.
Manifestación convocada por la ultraderecha del Reino Unido el pasado sábado en Londres. Javier Otazu | EFE

Pese a que hace tan solo una década desde que se celebró el referendo por el que el pueblo británico decidió abandonar su condición de Estado miembro de la Unión Europea, y apenas seis años desde que se materializó, tras un largo y complejo proceso de negociación, el brexit ha vuelto a saltar a la palestra de la política inglesa. La salida de la UE se vio respaldada por un 51,9 % de los votantes, lo que evidenció la polarización de la opinión en la sociedad británica en aquel momento. La enérgica campaña del populista Nigel Farage logró atraer el voto de los indecisos a favor de la escisión, pero la realidad está demostrando que todas las ventajas de índole económica que se suponía que iba a traer la separación no solo no se han producido, sino que la crisis en el país es cada vez más grave.

El crecimiento económico en Gran Bretaña está estancado, mientras la inflación crece sin parar y los tipos de interés para solicitar préstamos e hipotecas resultan inasumibles ante la congelación salarial. Además, hay una galopante escasez de vivienda social. En 1970, el Gobierno británico invertía 20 millones de libras esterlinas en la nueva edificación, frente a los 39 millones actuales. La falta de viviendas ha provocado una subida de su precio, haciéndola casi inaccesible para el ciudadano medio. La generación de electricidad, la energía limpia que debe abastecer al sector industrial, también está en franca desaceleración, y potenciar la reducción del consumo de combustibles fósiles ha supuesto un incremento de su precio. El mal estado del suministro de agua potable también ha requerido que el coste se haya incrementado, lo cual, unido a la subida del precio de los alimentos básicos y bienes de primera necesidad, está causando un gran malestar social.

Por si fuera poco este clima de descontento económico, jalonado de huelgas, entre las que destacan las del personal médico, los británicos observan ahora con una mezcla de desesperación e incredulidad la crisis política que se cierne sobre Downing Street. Keir Starmer, el primer ministro laborista, cada vez está más acorralado desde sus propias filas, hasta el punto de que un tema tan sensible como el brexit ha retornado a los discursos. Así, el exsecretario de Salud, Wes Streeting, en su primera aparición pública desde que dimitió del gabinete, declaró que «abandonar la Unión Europea fue un error catastrófico». Rectificar es de sabios, pero reconocer el error es de valientes.