Los engañosos susurros de los chatbots

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez JUEGO DE TRONOS

OPINIÓN

Angel Colmenares | EFE

Llevamos tres revoluciones tecnológicas en treinta años. Primero fue internet, que reventó fronteras e hizo del mundo un lugar mejor y, a la vez, más pequeño. Después llegaron los teléfonos inteligentes, que se convirtieron en extensiones del ser humano y nos abocaron a estar siempre conectados, para bien y para mal.

Ahora experimentamos la gran disrupción de la inteligencia artificial. Va a cambiar nuestras vidas, la economía, el empleo y la forma en la que accedemos a la información. Ya está ayudando a extender la plaga de noticias falsas que amplifican los algoritmos.

Ahora, cuando alguien lanza un bulo y adquiere visibilidad en las redes, aunque ellas no quieran verificar el contenido (se lucran con las fake news, los anuncios fraudulentos y las estafas), siempre puede haber alguien que dé la alerta, que advierta del engaño o la falsedad. ¿Qué puede pasar en el futuro próximo, dominado por los asistentes y agentes de IA? Que los chatbots le susurren cosas al oído de su humano, para que esté contento. Y que nadie pueda chequear si esa información personalizada al extremo, a la carta, es cierta o no. En nuestro era de posverdad, las realidades alternativas y distorsionadas se van a multiplicar y pueden acabar siendo tan indetectables como dañinas para la salud de la democracia.