La situación empieza a repetirse con tal frecuencia que empiezas a notar una cierta insensibilización, pero es que hay momentos que todavía son apoteósicos. La situación es tal que así: un futbolista es entrevistado en uno de los programas de mayor audiencia de este país... para hablar de pseudociencias, dar información falsa (y peligrosa) sobre los efectos del sol en la piel y, por supuesto, publicitar las bondades de unos dispositivos, entre ellos gafas, que, para sorpresa de nadie, vende él mismo.
El problema no es que exista gente desinformada con ganas de esparcir bulos por los intereses que sea. El problema es la irresponsabilidad como sociedad de igualar las opiniones sobre el melanoma de un futbolista con las de un experto en dermatología o en oncología. El problema es una sociedad que ha decidido elevar a los altares no la ciencia ni la razón, sino a una nueva casta, la de los influencers, que tanto te dicen que la pasta de dientes es tóxica como te venden una aspiradora. O incluso un libro de recetas de pastas de dientes naturales que, esas sí, son las peligrosas. Quizá sea ya tarde, a lo mejor llegamos a tiempo, pero ya va siendo hora de que algunos medios de comunicación, unos programas más que otros, hagan una reflexión profunda sobre el papel que están jugando en el daño que se le está haciendo a la salud pública.