Claro que le compensa. ¿Le habrá afectado el mazazo de la sentencia del Supremo a la que fue su mano derecha José Luis Ábalos: 24 años de cárcel? No. Ni lo más mínimo. El presidente no esperaba otro resultado. Salvo que siga tan mal asesorado como cuando tenía en su entorno más próximo a Ábalos y a Cerdán. Este golpe estaba descontado. Además, algún ministro suyo ya aprovechó la decisión de que Aldama no ingrese en prisión por colaborar con la Justicia para ironizar sobre lo adaptables que son las sentencias. Esa duda quedará: no se ha premiado demasiado al delincuente delator. Feijoo salió enseguida a pedir lo de siempre: elecciones anticipadas. El miércoles irá Sánchez al Congreso y apostará por todo lo contrario: presupuestos. O mejor dicho, unos presupuestos que nacen casi muertos, pero que le darán por los plazos el oxígeno necesario para llegar al 2027, como no ha dejado de reiterar. Que haya confiado en un personaje como Ábalos es muy grave. Que haya tardado en actuar es inconcebible, pero en la sentencia no hay nada que diga que Sánchez estaba implicado en las andanzas de Ábalos y su escudero Koldo (19 años de prisión). Son siete los hechos probados que demuestran que Ábalos era el cuñao perfecto. Son tan contundentes que igual resulta sorprendente que Sánchez siga su hoja de ruta, sin más. La sentencia, adoptada por unanimidad, concluye que los tres acusados formaron una organización criminal con reparto de funciones que cometió graves delitos de corrupción. Según la nota informativa del Poder Judicial, el tribunal considera probados los delitos en la adjudicación del suministro de trece millones de mascarillas a Puertos del Estado y ADIF a una empresa vinculada a Aldama, la remuneración mensual de 10.000 euros para «gastos fijos» de Ábalos, la contratación de dos conocidas del exministro en empresas públicas, el pago del piso a una de ellas, el contrato de arrendamiento con opción a compra entre Aldama y Ábalos de un piso en Madrid, y el arrendamiento de viviendas en Marbella y La Línea de la Concepción, también con opción de compra, por gestiones relacionadas con la emisión de una nota de prensa sobre el rescate de Air Europa y para la concesión de una licencia de hidrocarburos. La relación es tan abrumadora que el tribunal finalmente quiere destacar «el grave deterioro de la confianza ciudadana en el sistema político que provoca la corrupción, que socava la arquitectura democrática del Estado». Es un listado que demuestra que la realidad siempre supera a la ficción. Pobre Santiago Segura con sus películas sobre Torrente, nada que ver con Torrente Ballester. Atrás quedan todas las declaraciones de José Luis Ábalos diciendo que era inocente. O luego cuando, ya en el juicio, se quejó de ser «carne de meme». El resumen del caso mascarillas para Feijoo es a votar. Para Sánchez: a seguir. Ábalos hace tiempo que estaba amortizado. A continuar con más ganas que nunca sobre todo ahora que han mordido la mano de su mujer. No olviden que estamos ante un hombre enamorado. De él, fijo.