La prueba de «prueva»

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

Retrato de Francisco de Quevedo y Villegas.
Retrato de Francisco de Quevedo y Villegas.

Escribir prueba no es prueba de que quien lo haga tenga una vasta cultura, pero escribir hoy prueva puede serlo de una cultura basta, salvo disculpables casos de despiste o errata. En cierta ocasión topamos con un «pruevas de acceso a la universidad», y la curiosidad nos movió a buscar otros. Salieron muchos, y de algunos conservamos nota. Uno de ellos invita a preguntarse cómo habrán llegado a la PAU los estudiantes que confiaron su futuro a quien difundió este anuncio: «Doy clases económicas de refuerzo a alumnos de primária [sic] y eso [sic], además, de clases de idiomas y preparación para las pruevas [sic] de acceso a la universidad». En la web del Boletín Oficial el Estado todavía es posible encontrar una «Resolución por la que se convocan pruevas selectivas» para cubrir plazas de administrativo.

Pero lo cierto es que Berceo escribía en el siglo XIII provar, probar y prueva, que llegaban del latín probare. En los dos siglos siguientes se escribió mucho más prueva que prueba. Así, Antonio de Nebrija empleó prueva, de provar, en su Vocabulario español-latino, de 1495. Pero las cosas cambiaron a partir del XVI. Y en el siguiente, Cervantes escribe esa palabra solo con b, aunque Quevedo la usa alguna vez con v: «Pocos juizios ai a prueva de prosperidades».

En 1713 se crea la Real Academia Española y poco después sus pronunciamientos impulsan el asentamiento de las formas con b. Dice de esta letra y de la v que por «no haverse atendido à las raíces de las voces se hallan en escrito usadas promiscuamente: y para evitar la equivocación, donde no huviere orígen conocído de la v, debe prevalecer la b, excepto en algunas voces en que el uso inconcusamente está en contrário, como se advierte en el discurso de la Orthographía». En las ortografías posteriores dio normas más detalladas.

Pese a la unificación en español de los fonemas que la b y la v representaban en latín, la ortografía mantuvo por tradición ambas letras. La v se denominó inicialmente uve consonante o u consonante, por oposición a la u vocal. Desde 1869 se llamó ve, y actualmente uve en el español de España. En los países americanos es uve, ve, ve corta, ve chica o chiquita, ve pequeña y ve baja.