El fuego que nos consume

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

San Vicente de Leira, la zona cero de los incendios
San Vicente de Leira, la zona cero de los incendios Miguel Villar

Es el réquiem repetido, el que nos asola cada año. Nadie sabe lo que duele el fuego hasta que lo ha tenido cerca: su olor, su ruido, su salvaje entraña. El fuego es una boca con dientes fieros, criminales. Cada año las mismas excusas. Cada año la oración del cambio climático, que conocemos desde hace décadas y pensamos, ingenuamente, que lo va a resolver España o Europa, cuando las emisiones más brutales y peligrosas vienen del Oriente. China es el país con más emisiones de carbono. En los últimos veinte años han reducido sus incendios un 72 %, ¿por qué? Porque sus políticos en vez de hablar del cambio climático actuaron con eficacia frente a los incendios.

 En España, donde los últimos veinte años ha gobernado el PSOE el doble que el PP, los incendios perseveran con virulencia. Nada se ha hecho. Si no hubiese combustible, no ardería; pero los montes están abandonados, el rural ha ido decayendo a un ritmo insostenible. Basta mirar cualquier aldea. A pesar de que se prescribe que los propietarios deben mantener limpias sus fincas, eso no sucede. Matorrales y hierbajos ocupan buena parte de nuestros núcleos poblacionales. Y así pasa lo que pasa. Cuando se cumplen las condiciones idóneas para una gran catástrofe incendiaria, tarde o temprano deviene el horror.

El ciudadano tiene la sensación de que cada Administración va por su lado. En los incendios somos una torre de Babel que de vez en cuando llega a consensos y manda uno solo, como debe ser (aunque el resto ayuden y aconsejen). Así aconteció con la declaración de emergencia nacional para los incendios del centro de España. Sin embargo, el resultado no fue óptimo. Dicen algunos que el cambio climático es el causante de cada incendio. Yo digo que no solo existe un causante, sino múltiples factores que empujan a las llamas a devorarnos. El principal, sin duda, es que durante diez meses no se atiende el monte, o por lo menos los ciudadanos no lo percibimos. La España vaciada es, también, la España menos atendida y olvidada. Después están las discusiones (la España a garrotazos de Goya) entre políticos de una y otra facción. Yo ya ni quiero saber de ellas. Que uno insulta, que el otro le echa la culpa al de más allá, que lo importante es el relato y no el dato. No veo avance alguno en nuestra sociedad con respecto a los incendios. Incluso lo percibo peor cada día. Por supuesto que es preciso un pacto de país para que esto no vuelva a ocurrir. Pero quien hablaba estos días de pacto es el mismo que hace meses aseguró que había que levantar un muro entre los suyos, que son los buenos, y los otros, todos pérfidos.

No es consuelo que también ardan otros lugares y, como en España, de forma violenta. Pero la Unión Europea, tan intervencionista en asuntos de toda índole, también debe intervenir de una vez por todas en esto. Sus políticas con el bosque han fracasado de modo rotundo. Y cuando algo fracasa, hay que mudarlo. Los chinos lo saben.