BUZÓN DE QUEJAS
17 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Es un rincón céntrico de la capital. Por las escaleras que comunican Emilia Pardo Bazán con la bajada a las Mercedes pasan diariamente centenares de personas. Al lado, un terreno. Y en ese terreno, un pequeño bosque de árboles propicio para la realización de necesidades fisiológicas, tanto de humanos como de perros. Algunos ciudadanos observan no sólo los restos que quedan al margen de la escalera en muchas ocasiones sino también los olores que desprenden en algunos momentos y que inunda la pituitaria de los viandantes. Un poco más de control no estaría mal.