Los versos de Cabezas

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

PILI PROL

Cabezas sacó ayer el conejo de la manga. Veinticuatro horas antes de la celebración del pleno en que se debatirán los presupuestos municipales; veinticuatro horas después de que la oposición se haya ensañado con el alto nivel de endeudamiento y con el bajo montante de la inversión, el regidor ourensano presenta, por enésima vez, y en esta ocasión acompañado de sonrientes comerciantes locales, las ayudas del plan Urban al casco histórico. Cabezas no tiene ya un puente del milenio que llevarse a la boca de las inauguraciones; ni una maqueta de una infraestructura de envergadura en su despacho; ni unas arcas municipales rebosantes con las que estimular el pánico escénico de la oposición. Es más, con excepción del BNG, Cabezas no tiene ni oposición; ni la vista puesta en la gestión municipal, Fraga mediante. Con tan precarios bienes en el petate político, el esteta que quiere ser el alcalde de la ciudad se centra en la recuperación del casco histórico -que si alguien lo remedia perdurará algún siglo más- y dice que lo va a seguir remediando por algún siglo más. Para que no quepa duda de su interés al respecto, el regidor ourensano compareció ayer en el salón de sesiones acompañado del edil de Comercio, Aurelio Gómez Villar. Pura presencia. Versos Cabezas se puso la corbata y el acelerador en el discurso inversor y relató con énfasis sentido el programa de ayudas al comercio de esta zona de la ciudad. Citó los objetivos -la regeneración socioeconómica; el impulso comercial y el fomento del atractivo turístico- como si citara la canción desesperada de los versos de amor de Pablo Neruda. Cuantificó la ayuda financiera -425.000 euros de inversión en el 2002- en el mismo tono, con la misma pasión, con que María Jiménez se entrega a las letras de Sabina. «Que vuelva a latir el corazón histórico de la ciudad» dijo con empeño el regidor ourensano mientras seguía desgranando, como quien desgrana una oda, datos sobre la niña de sus ojos que es ahora el casco histórico: «48 hectáreas, 51 manzanas de edificios, el 10,5% de la población; gente mayor; marginación y buenos comerciantes».