CONTRAPUNTO

29 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

BALTAR está nervioso. Ayer, presidiendo un pleno de la Diputación, acusó de «empinar el codo» a un representante del pueblo ourensano. Algo impropio de un dirigente democrático. Tanto por el marco como por el lenguaje tabernario empleado. ¿Cuál es la razón de sus nervios? Intuyo que le desasosiega vender una finca de todos para que se pongan millonarios unos pocos. Y encima, amigos.