José Davila reclama al gobierno local el cumplimiento de un convenio por el que debía tener concluida la rehabilitación de su vivienda en diciembre del 2001
14 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Tres de la tarde. Los funcionarios y políticos del Concello de Ribadavia van abandonando paulatinamente su lugar de trabajo, sin embargo, el edificio ayer no se quedó vacío. El alcalde, José Pérez Iglesias, sigue en su despacho colgado del teléfono y, tras la puerta del mismo, permanece sentado José Davila, vecino de Ribadavia. Está rodeado de libros, periódicos, una radio, dos botellas de agua, una bolsa con ropa y algunas pertenencias personales más, dispuesto a pasar allí las siguientes horas del día y las de hoy o mañana o pasado... no hay problema, todas las que sean necesarias. Todo por el incumplimiento reiterado del actual alcalde y del anterior, ambos del PP, a la hora de asumir un convenio firmado entre los herederos de José Davila y el Concello de Ribadavia. Los particulares cedían un terreno para la restauración del ábside de la iglesia de Santiago y la admnistración local debía asumir las obras de rehabilitación de su vivienda. Firmado el 8 de junio de 2001 se establece en él como fecha de finalización la primera quincena del mes de diciembre del mismo año. Dieciséis meses después sigue esperendo. «No soy un oportunista, no lo hago porque haya campaña, ya intenté encerrarme otras dos veces por esto». «No quiero que me sigan engañando, quiero hechos y no promesas, allí no está trabajando nadie». «No puedo venir a mi propia casa, mi padre O Papuxa, el vecino más popular de Ribadavia tuvo que morir en casa de mis hermanas y no pudo hacerlo en su casa por estas obras»... estas son algunas de las muchas recriminaciones que Davila plantea, mientras, muy tranquilo, deja a un lado la radio y el libro Nunca máis Galicia á intemperie de Suso de Toro. Aclara que el BNG y CG se han preocupado por él y por si quería comida, el PP, al menos hasta últimas horas de la tarde, no le ha echado:«Estou na casa do pobo polo tanto estou na miña casa» dice. Y eso que creen que todo se debe a un intento de hacer daño a los populares. Dice que no quiere protagonismo, sólo que le alquilen una vivienda para que su familia pueda visitar la villa mientras duren las obras.