CONTRAPUNTO | O |
13 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ENTRE la resignación de la mayoría y la apatía de la oposición, la finca de la Diputación (ese gran terreno público anexo a la Residencia que los dirigentes de antaño nos legaron) se convertirá en un paraíso de especuladores urbanísticos. Los capitales públicos heredados, en lugar de ser ampliados para solaz de todos los ourensanos, son dilapidados para beneficio de unos pocos. Ver para creer.