CONTRAPUNTO | O |

16 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CABEZAS lo ha querido así. Se nota que no es un hombre de cine. Por eso obliga a los ediles a hablar de cine cuando los cinéfilos auténticos están casi en el primer sueño. Pero él es así. Le urge despachar, al alba, lo que le quita el sueño en el crepúsculo: las cuentas, los éxitos y los fracasos del pomposamente llamado Festival Internacional de Cine. De ahí, el madrugón.