SUSURROS | O |
28 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LA GESTIÓN municipal debe ser presidida en todo momento por la vocación de prestar servicios, pero en el caso de Ribadavia, quizás por la bisoñez de su nuevo grupo de gobierno, cada actuación va acompañada del preceptivo reproche al alcalde saliente y a su equipo. Es un recurso válido en el juego político, por supuesto, pero no puede servir como excusa para los olvidos como el del pasado martes, cuando un gobierno autodefinido como progresista olvidó realizar algún acto reivindicativo en el día contra la violencia de género. Curiosamente, también olvidaron enviar un representante del gobierno local a la comisión de la Mancomunidad, cuando se trataba de definir los criterios de distribución de los costes de servicios. Desde la capital de la cuenca del Avia ni siquiera realizaron propuesta alguna, pensando tal vez que no merecía la pena debatir contra la mayoría del PP.