CONTRAPUNTO | O |
09 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.NO tiene suerte Ourense con la dirección socialista. Touriño ha decidido convertir a la provincia en un laboratorio de sus prácticas políticas. Desde su llegada al poder en el 98 ha utilizado a cuatro coordinadores provinciales, ha disuelto la agrupación de Ourense sin recuperación posterior, ha nombrado a dedo a un candidato a la alcaldía que tuvo que retirar días antes de la cita electoral y ha dilapidado el crédito socialista en la comarca de A Limia. Ahora, última faena, impone a un amigo en la lista al Senado. En las sucesivas crisis del PSOE, no todo se le puede cargar en el debe de Touriño. También tiene mucho que ver la crisis de liderazgo del partido en Ourense. Falta decisión, fuerza y convicción para decir «basta ya» a las constantes imposiciones. Los líderes del PSOE acatan porque tienen miedo a perder la poltrona. Por eso mantienen un partido débil, lejos de los tres mil militantes de antaño. Touriño sabe que el poco más de medio millar de militantes de ahora es anecdótico en un congreso en el que se elija al secretario general. De ahí que las apuestas digitales siempre sean en esta provincia. En este clima no es raro que florezca el mesianismo de Antonio Rodríguez y multitud de desconocidos en las listas. El criterio en la confección (véase la del Senado) no es buscar a los líderes sociales de Ourense. El criterio es poner, a dedo, a personas que su apellido sea posterior al recomendado de Touriño. Así jamás remontarán el 3-1, a favor del PP, en la Cámara Alta.