CONTRAPUNTO | O |

16 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

TODAVÍA parece que en los oídos resuenan con alegría los cánticos de mi tierra y ya nuestra tierra se llena de políticos. Exhibiéndose, poniendo primeras piedras o, lo que es habitual, prometiendo el oro y el moro a los ourensanos del común que después, como también es habitual, terminan siempre viendo el oro en las manos ajenas y la miseria en los círculos próximos.