CONTRAPUNTO | O |

23 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTÁN cambiando los tiempos en el nacionalismo ourensano. No sólo porque hacen las presentaciones en hoteles de cuatro estrellas sino porque rompen con el pudor y se comen a besos en público (véase página L8). Esa fama de toxos, de políticos que cuando argumentaban (bien) parecía que reñían, ha pasado a la historia. Cayeron de la burra. Los votos necesitan dosis de seducción.