CONTRAPUNTO | O |

18 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

MIENTRAS los padres de la patria siguen convulsos (unos llorando sus derrotas y otros asimilando sus victorias), bueno será que hoy nos fijemos en la acepción más entrañable, la del cabeza de familia. Ese ser que nos dio el ser y que no siempre recibe la generosidad que entregó. Seguro que no necesitan hipócritas regalos comerciales. Seguro que a la mayoría les llega con un beso.