CONTRAPUNTO | O |

20 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El ex alcalde de Verín viene a ser como un Aznar de andar por casa. Puso sus convicciones personales por encima de los intereses del PP y ahora tan sólo le queda llorar, como Boadil, la derrota democrática. Por falta de cintura política, por olvidarse que el poder viene del pueblo, por no tender la mano a la alianza, por pensar (¡oh, error!) que la poltrona es vitalicia. Por eso perdió Jiménez.