CONTRAPUNTO | O |
16 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.UN día en el que la cultura está de luto por la muerte de Antón Tovar, no parece lo más oportuno hablar de las fiestas del Corpus. Pero en la muerte es cuando hay que valorar la vida. Para bailar el último tango, para tomar el enésimo mojito, para aplaudir el penúltimo concierto o para extasiarse ante unos ojos negros. Que la tristeza de la muerte no nos borre la alegría de la vida. La que nos quede.