CONTRAPUNTO | O |

02 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

TODO lo vemos de color negro en este agosto que acaba de asomar en la cotidianidad ourensana. Los montes, tiznados por la mano asesina de los incendiarios. Los cuerpos, esculpidos por la mano prodigiosa del sol. Las conciencias, felices en el consumismo galopante mientras otros negros (por ejemplo los niños somalíes) mueren de inanición. Así es agosto, el mes del paréntesis laboral.