Entrevista | Xesús Caramés
07 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Caramés disfruta con la pedagogía. Esto es algo que se transmite sin interferencias en el discurso del director del proyecto Ponte dos Brozos, una experiencia educativa puesta en marcha en Arteixo por la Fundación Amancio Ortega con el objetivo de introducir la pedagogía de las nuevas tecnologías en el aula. Caramés puso ayer en común, en las xornadas ourensanas, los detalles de la innovadora iniciativa, con el convencimiento de que el sistema gallego acabará teniéndolo en cuenta como referencia en el futuro. -¿Por qué la elección del colegio Ponte dos Brozos para su experiencia? -Queríamos realizar el proyecto educativo en la escuela pública y ésta, en Arteixo, es la más grande de Galicia en Infantil y Primaria. Empezamos en el año 2000 con una fase que incluye edades entre los 3 y 18 años, aunque ahora la hemos ampliado al IES de A Pastoriza y otro institito de bachillerato y FP de Sabón. -¿En qué fase se encuentra el proyecto? -En este momento está en rodaje, pero podemos decir que tanto profesores, como padres y alumnos están muy motivados. Las nuevas herramientas tecnológicas tienen un avance lento, pero muy interesante: contribuyen a que el alumno se haga autosuficiente. -¿Y todos, profesores y alumnos, se dejan seducir por esta nueva forma de alfabetización? -Creo que, de esta forma, el aprendizaje es más placentero para el alumno y, bueno, es cierto que algunos profesores son inicialmente algo reticentes cuando se les pone un ordenador en las manos, pero también hay experiencias increíbles de gente que está a punto de jubilarse y acaba encontrado gran satisfacción en el trabajo con el ordenador. -¿Se puede decir, a la vista de los currículos, que este sistema contribuye al avance académico? -Realmente el proceso es lento, no es algo que se aprecie de pronto, pero contribuye a que el alumno se sienta protagonista del sistema educativo mientras que el profesor actúa como un pedagogo: dice lo que se debe hacer y cómo se debe hacer. A partir de los 10 años los niños tienen un ordenador portátil que se llevan a casa. En el caso de los de Infantil, trabajan con pecés fijos. -¿Están dispuestos a exportar este sistema, a que tenga utilidad más allá de la Fundación Amancio Ortega? -El proyecto se abre y se cierra en Ponte dos Brozos, pero si funciona bien, queremos que el sistema gallego lo tome como referencia. No sólo es necesario formar a los profesores, sino invertir en infraestructura técnica en los colegios, pero nosotros estamos convencidos de que el proyecto se podrá autofinanciar con la participación de los ayuntamientos en los que se enclaven los centros de enseñanza. -¿Se han marcado una fecha para valorar el éxito de la iniciativa? -Aunque tenemos evaluaciones anuales, el proyecto estará en marcha cuatro o cinco años, hasta que no tengamos los objetivos en la meta, seguiremos hasta que el modelo funcione por sí mismo, sin necesidad de que lo respalde la Fundación. -¿Es una revolución pedagógica? -Yo diría que éste es un proyecto educativo dirigido al cambio de la pedagogía tal y como ésta se ha venido aplicando hasta el momento, pero debe quedar claro que las nuevas tecnologías, en las que se basa esta experiencia, son la herramienta, no el fin que persigue el proyecto.