La jornada de reflexión

OURENSE

CARREIRA

Crónica | José Luis Baltar ultima su reunión con Fraga El todavía presidente del PP repasa los pros y las contras de una decisión que significa terminar con años de militancia en el PP y comenzar una aventura en solitario

25 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Hoy es, como en las grandes jornadas electorales, un día de reflexión. La diferencia estriba en que mientras en las consultas populares el recogimiento es para el pueblo, en esta ocasión el ejercio es personal e intransferible para José Luis Baltar, el hombre elegido concejal de Ourense y presidente de la Diputación por el PP y que ahora pretende desgajarse del árbol que le dio cobijo los últimos quince años. Para Baltar el domingo, 26 de septiembre, es un día para retocar las últimas piezas de un puzzle de intereses y venganzas. Es el día de repasar lo que era el antes y lo que será el después de la cena que mañana celebrará con Fraga. Tras la noche del lunes, no habrá dilaciones. O se va, con sus riegos, o se queda, con los dolores de las heridas abiertas. En el día de reflexión, para Baltar es el momento de repasar los pros y contras de su relación con Fraga, de recordar los largos momentos de pasión y devoción y los cortos (unas semanas escasas) de sorprendente repulsión. Es el momento para que Baltar repase la hemeroteca y vea lo que dijeron de él (lo de cacique fue lo más suave) los dirigentes del PSOE y del BNG que pueden ser sus hipotéticos compañeros de viaje en caso de espantá . Y es el momento de que vea como nacionalistas y socialistas flagelan hoy a los suyos en Ribadavia, Verín, A Rúa... Es el momento para que sopese las consecuencias de dejar en el paro a amigos entrañables que tienen en el cargo oficial su principal modus vivendi . Enlazado con ello, también es el instante en el que Baltar tendrá que reflexionar sobre su influencia futura cuando no pueda llamar ni a una delegación de una consellería (¡no digamos ya a una consellería!) para hacerle un favor a un conocido. No encontrará una voz amiga porque es consciente de que Santiago no paga traidores. Es el momento de repasar la lista de los ourensanos a los que colocó en dependencias de la Xunta y a los que el contrato temporal les puede llevar al paro. Él sabe que esto es lo que más valora ese pueblo llano del que saca los votos: «Amiguiños sí, pero a vaquiña polo que vale». El puesto en el aire hará temblar las adhesiones inquebrantables con las que hoy cree que cuenta. Es el momento de hacer la lista de las próximas autonómicas y optar por los cinco diputados que originaron la revuelta lo que significa dejar sin prebendas a los que ahora se alineen a su lado. Es el momento de vacunarse ante los dedos acusadores que le tildarán de traidor al PP y de traidor a Fraga. Tendrá que buscar la respuesta para justificar su adoración de tantos años y su puñalada de la última semana a quien le posibilitó llegar a tanto poder. Es el momento de pensar que los organismos hasta ahora amigos y que se dedican a la fiscalización de las cuentas públicas pueden poner especial énfasis en dirigir su lupa hacia la Diputación ourensana sin contar con algún incontrolado que, dolido por la traición, intente levantar las alfombras de los últimos años y hacer aflorar operaciones como las de C D Ourense o la de la finca Diputación. Es el momento para pensar que si se rompe el grupo del PP en la Diputación ya no podrá hacer y deshacer a su antojo pues habrá ojos expertos en fiscalizar los singulares métodos del reparto de dádivas. Ya se sabe que no hay peor cuña que la de la misma madera. Es el momento de visualizar un futuro muy distinto al actual en el que, como pasó con Victorino Núñez, las loas se volverán lanzas. Es el momento de verse en la situación esquizofrénica de tener que dar un mitin arremetiendo contra el PP y en el mismo día votando con el PP en el Concello de Ourense. Es el momento de imaginarse fuera de la sede popular de la calle Progreso que fue el laboratorio de tantas operaciones políticas pero también es el momento de verse libre de la disciplina de partido y del yugo de Fraga. Es el momento de verse aún más libre para hacer y deshacer a su antojo, para poner y quitar personas, para nombrar a amigos y fulminar a enemigos. Es el momento para que Baltar se imagine cabeza de ratón en lugar de la actual cola de león. Quizás, también, sea el momento para reflexionar que mientras el ratón causa profunda repulsión en los humanos a los leones los consideran el rey de la selva. Baltar hoy, cuando muere septiembre, le está dando vueltas a la resurrección de un muerto llamado Centristas o al cuidado de un enfermo llamado Partido Popular. En 24 horas llegará la solución a la tensa semana de la escisión.