CONTRAPUNTO | O |

20 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LLEGÓ el temporal, el de verdad. Cuando amaina el político desatado por Baltar un mal día de septiembre llega el de viento y lluvia. Según el otro rompió fidelidades y amistades, el de ayer rompió árboles y cornisas. Aquél, aparentemente y a expensas de lo que ocurra en el inmedito congreso, no dejó víctimas. Éste, tampoco, aunque, en ambos casos, sí que quedó muy deteriorado el paisaje.