CONTRAPUNTO | O |
01 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ERA suficiente observar las salidas de coches desde la capital, por la mañana, o su regreso, por la tarde, para darse cuenta de que el culto a los muertos sigue siendo en Ourense una tradición arraigada. No sólo es que las estadísticas afirmen que es la provincia en la que menos cremaciones se realizan. Es una vivencia cotidiana. El amor a los familiares es una realidad que traspasa la vida misma.