SIN SEGUNDAS | O |
23 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.MIENTRAS en Melbourne suenan gaitas, muy reales eso sí, «en Ourense suena el rock por todos los rincones», que dicen Los Suaves. Pero llevo tiempo agudizando el oído y lo que más suena por aquí es el glamuroso folk con apoyo institucional. Con todos mis respetos para los profesionales y aficionados de la gaita, la toquen con ayudas o sin ellas, en Ourense hay otros mundos musicales y están en éste, aunque no consigamos oírlos. Tras el día de Santa Cecilia, quisiera hacer un pequeño homenaje a los renglones torcidos de la música. Los que no reciben ayudas económicas; los que se tienen que pagar de su bolsillo las maquetas porque el Taller de Música no funciona como debiera; los que pierden dinero cada vez que tocan o lo hacen por unas simples cervezas y, además, nunca verán Australia. Aquéllos que viven la música con el corazón aunque muchos no sepan solfeo. Son los que pueden atrapar el viento y llevarse a casa el mar. Son los que pueden evitar que pase el tiempo pero no pueden dejar el rock.