CONTRAPUNTO | O |
27 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.LA semana que termina guarda en su seno las reflexiones de un ourensano universal, Adolfo Domínguez. Tildó de enferma a la sociedad en la que nació porque tiene como única meta llenarse de funcionarios. Cuando el modisto lea hoy que tan sólo una de cada cien empresas colaboran con la universidad, tendrá un argumento más para seguir predicando en el desierto. Ojalá que no decaiga.