DESDE LAS AULAS | O |
10 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.¡MENUDO follón! Quien podía imaginar que se montaría este guirigay. Y, nada más y nada menos, que por asistir a un concierto. De José Carreras, claro, perdonen ustedes. Pero, al fin y al cabo, un mero concierto. Ya decía yo que esto de la música clásica era un mal asunto. Demasiado copete para el cuerpo. Sobre todo en una ciudad donde hay pocas oportunidades para exhibir el esmoquin y el abrigo de visón. Porque me imagino que muchos de los privilegiados asistentes al evento irán a eso. A lucir el palmito. Y, de paso, a satisfacer la curiosidad por la cosa. Me hubiera gustado menos parafernalia en la inauguración del Auditorio. Posiblemente quedase igual de lucida pero nos evitaríamos este sonrojo. Seguro que los patrocinadores privados no cobraban derecho de pernada. Ni los centros comerciales aprovechaban mercantilmente el tirón. Eso sí, los políticos en su sitio, como es preceptivo. Y la peña, a la sazón, tendría menos problemas para conseguir entradas. Pero que le vamos a hacer. Así viene la mano, como era de esperar en una ciudad como la nuestra. Aunque les voy a comentar una confidencia. En el fondo, la situación me divierte. No hay nada más entretenido que ver a los pudientes hacer el ridículo.