AL DÍA | O |
27 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ES conocida la precariedad de nuestra provincia. Precariedad laboral, en infraestructuras... Ahora le unimos precariedad de medios en el nuevo auditorio, ya que no dispone, todavía, de un piano de cola. Se elaboran las listas para las elecciones gallegas y, el partido en el poder -al que vota en nuestra provincia más del 55 % del electorado, hasta ahora-, presenta de número uno a una persona desconocida, a la que tienen que recluir para que no meta la pata ante las preguntas de los medios de comunicación. Total, ¡que más da! Van a ganar igual, vaya quien vaya. Como si ponen al tonto del pueblo. El principal partido de la oposición se propone convocar asambleas para proponer nombres, y que la dirección decida. ¡Pero si todos ya sabemos quien va a ir¡ ¿Para qué perder el tiempo en convocar a los militantes para aclamar a los elegidos -en espera de que alguna vez les toque a ellos-, y todos a trabajar y a seguir esperando? Pero la siguiente vez sucederá lo mismo. Tampoco serán los elegidos, tan sólo los convocarán a la aclamación. Decía mi estimado Alfonso Guerra en una entrevista en la 2, que un buen político debe tener dos cosas: convicciones y oficio. Cuanta falta de ello tenemos a nuestro alrededor. ¡Qué precariedad!