CONTRAPUNTO
28 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.YA nada será igual. Por mucho que Baltar rescate todos los calificativos del diccionario, ya nada será igual en el PP ourensano. Con el final del ciclo Fraga se inicia el ciclo del final de Baltar. El Baltar de después del 19-J será muy distinto del Baltar que hoy conocemos. El mito que muchos aduladores forjaron a la sombra de un PP triunfador, mostrará los pies de barro. Su liderazgo, muy importante en la provincia, creció a la sombra de Fraga y Aznar. Ese «¡feito!» que le hizo famoso cada vez que alguien le pedía un favor y, vía telefónica, él lo hacía posible en las administraciones amigas de Santiago y Madrid, enmudecerá. Ya no podrá ser el conseguidor que repartía prebendas a cambio de votos. Baltar encontrará el vacío, cuando no la inspección, al otro lado del hilo telefónico. Ya no hablará con un conselleiro o un ministro afín. Será un conselleiro o un ministro que tendrán como objetivo cerrar el ciclo Baltar. Y el líder irrepetible despertará del largo sueño de 16 años mecido por los gobiernos amigos. A la luz de la nueva realidad entenderá que hace frío fuera del paraguas del PP, que fue un error la asonada de la banda del nene y que fue otro error su pulso a Fraga y Rajoy. Entenderá que a pesar del dulce triunfo ourensano, él no está al margen de la amarga derrota gallega. Cada vez que se mostró díscolo en Galicia, ¿cuántos votos le quitó al PP allende la provincia? Cada vez que emergía su imagen con trombón, bombo y platillos, ¿cuántos votos huían en Vigo o A Coruña? A Baltar le quedan cuatro años para reflexionar que por muy importante que sea un líder en solitario más lo es como miembro de un equipo.