CONTRAPUNTO | O |

30 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

SE apagó la luz de junio. Esa luz que llenó de felicidad el corazón de tantos ourensanos. Esa luz que despertó de un largo sueño (que creían eterno) a otros tantos ourensanos. Queda por delante la tarea de, superado el primer impacto, adecuar la intensidad de la luminosidad. Para que unos vean que hay vida aunque se apaguen algunas luces y para que otros no se cieguen después de estar tantos años en penumbra.