A CIGARROSA | O |
06 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ESTO del famoseo tiene sus cosas. La Pantoja no pasó por Ourense sin pena ni gloria. No. El otro día, en Taboadela, hizo, vaya novedad, lo que hace siempre, se negaba a cantar si estaban entre el público los cámaras del famoso programa de la sobremesa televisiva en el recinto adecuado para el concierto gratuito. Y se armó el tomate cuando quiso que se fueran y, cierta parte del público por lo visto le siguió la corriente mientras otros espectadores defendían a los enviados del programa. Un show para el anecdotario local en una sociedad embobada por el colorín. Hubo quienes rechazaron la exigencia de la Pantoja. Como en O Barco hubo en su día un rapapolvos a Antonia Dell' Atte por un estudiante que le cantó las cuarenta sin pelos en la lengua hasta que se revolvió como un basilisco. Vaya dos nombres para, por cierto, echar una mano cesto a cesto, en la vendimia.