CONTRAPUNTO | O |
27 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL BNG decidió arriar la bandera española. Para marcar territorio. Para que se intuya el futuro cuando en lugar de ser comparsas de gobierno sean mayoría. Para decirle a los ciudadanos, con los hechos, lo que no le dijeron en la campaña electoral con las promesas. Se llenaron la boca de respeto a la Constitución antes de buscar el voto de la gente de bien. Instalados ya para cuatro años en las poltronas del poder, olvidaron lo dicho y ejecutaron gestos inútiles dirigidos (como el nombre de Galiza en la selección de fútbol) tan sólo a los forofos de su partido. Los delegados del BNG en Ourense, a los que tanto les molesta la bandera que miles de ourensanos vieron ondear con orgullo, por ejemplo, en las manos de Fernando Alonso, perdieron una buena ocasión para hacer un gesto de otra forma de gobernar. Hasta el momento, acumulan muchos tics del peor PP y todavía no se les vio ningún ejemplo del progresismo teórico que debieran trasladar a la sociedad. Si ellos son culpables, por acción, de la retirada de la bandera (les honra el no haber diluído la culpa en un funcionario) hay otros por omisión. Los representantes del PSOE y del PP que estaban presentes y no dijeron ni mú pero, y sobre todo, el subdelegado del Gobierno. En el acto oficial en el que se retiró la bandera no representaba a un partido y sí a España. Su obligación es impedir que se conculque un precepto constitucional. De nada vale organizar concursos para divulgar la Carta Magna si después se calla ante su palmario incumplimiento. Ayer calificó el hecho de «déficit de planificación» cuando los dirigentes del BNG admiten que estaba perfectamente planificado. Si se sintiese, en lugar de comparsa del PSOE, representante del Gobierno de España, tendría que calificarlo, como mínimo, de déficit democrático. Pero hasta para decir estas obviedades son necesarias unas mínimas agallas.