CONTRAPUNTO | O |
25 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SE alporizan las escuelas de fútbol base de Allariz, Celanova, Barbadás y Ribadavia, el club Pabellón de la capital y el ¡Calasancio de Monforte! porque La Voz de Galicia contó que un equipo profesional, C D Ourense, cobró, por primera vez en su larga historia, 200 euros a los niños para permitirles jugar en las divisiones inferiores de la entidad. Sorprende que unos dirigentes que hacen del deporte base su norte, sean los corifeos de un club, C D Ourense, que no es una ONG y sí una sociedad anónima deportiva, es decir, una empresa que tiene una cuenta de resultados, pérdidas o beneficios, según sea la gestión de quienes se sienten en el consejo de administración. Sorprende que defiendan que una empresa, C D Ourense, que tiene entre sus accionistas a las personas de mayor poder adquisitivo de la provincia y que se rige por la Ley de Sociedades Anónimas, vaya al bolsillo de los padres, en lugar de al de los accionistas, para cubrir sus objetivos presupuestarios. Sorprende que equipos que trabajan con la base se callen ante los millones que, provenientes de las impuestos ciudadanos, se lleva C D Ourense año tras año para su actividad de lucro económico. Sorprende que no digan que de los impuestos tan sólo debe salir dinero para el deporte base y nunca para el profesional. Sorprende que no exijan que el dinero público vaya a sus equipos, a los de base, y no a las entidades que tienen como objeto social «la explotación de sus instalaciones deportivas y la comercialización de productos y derechos de todo tipo relacionados o vinculados a la modalidad deportiva profesional». Sorprende que entre los que salen en defensa del fútbol profesional esté un club, el Pabellón, que es cien por cien público, que depende económicamente del Concello de Ourense y que rige, con mano recta e independiente, el edil Mario Guede.