AIRES DO ARNOIA | O |
10 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Y el dios de la lluvia lloró sobre México, pero no sobre Ourense hasta la llegada de octubre, a pesar de las rogativas elevadas al cielo por el Cabildo en pleno, a pesar de todos los santos en procesión encabezada por el prelado. Y quizás no arreciaron chubascos por no implorar la intercesión de san Freire y san Baltar, patronos de Barbadás y Luintra, o tal vez por no haber contratado al feiticeiro navajo que inunda con su danza los desiertos de la sedienta Arizona. Y que se enteren Pachi Vázquez y Suárez Canal, conselleiros del ramo, de cómo mojar la sequía, de cómo encharcar los incendios. Y si se trata de las aguas que emergen del sótano, y no de las que vierten del techo, y si hablamos de termalismo, de aguas minerales y medicinales para el bandullo, las llagas o el reuma, que mejor que preservar nuestro patrimonio inmaterial, que mejor que resaltar la etnografía del país, que mejor que conciliar tradición y tecnología, -pensó, lúcido o lucido a elegir, el perspicaz jefazo del Inorde-, y pagamos a un zahorí, con ascendencia comanche y barniz de radioestesia, para que con péndulo o varillas, o con la mismísima muleta de la vicepresidenta Tareixa, reparta manantiales de agua mágica entre los municipios de Ourense, marchando dos de ferruginosas para Maceda, dos de litínicas para Entrimo, carbonatadas con un poco de sodio para Larouco y Viana do Bolo, marchando tres más de sulfurosas para Laza y Carballiño. Y si el tal Serodio vuelve a tupir Las Burgas, la de arriba, la de abajo o el surtidero, así bautizadas de antaño, que tranquilo, don Manolo -el del Concello- que llamamos a don Manolo -el del Inorde- y a manar lo que haga falta y por la cara. Y viene más que a cuento recordar que en Allariz, en el parque etnográfico del río Arnoia, tenemos aguas de Santán y balneario, tenemos noria y tan sólo nos falta una mula.