CONTRAPUNTO | O |

15 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LA sede de la CEO, marco de innumerables acciones en pro de Ourense, quedará como ejemplo de la división existente en la Xunta de Galicia y del sectarismo que practica uno de los partidos, el PSOE, que conforman la coalición gobernante. Con la mejor de las voluntades, la patronal había invitado, en tiempo y forma, a todos los Delegados del gabinete que preside Touriño a una reunión de trabajo con el fin de hacerle saber las cuitas y propuestas de tan cualificado sector de la sociedad ourensana. A la hora de comenzar la reunión había notables ausencias sin que el plantón obedeciese a causas personales. La decisión había sido colectiva. Los delegados que representan al PSOE en el gobierno tomaron el acuerdo de dar la espantá a la patronal con la fútil disculpa de la visita de Touriño que tendría lugar ¡ocho horas después! Lo que se visualizó ayer es lo que comienzan a percibir los ciudadanos: En Galicia tenemos dos Xuntas, la del PSOE y la del BNG. Cuando el país necesita estímulos positivos y ejemplos de que el trabajo en equipo es la única forma de resolver los problemas que tiene la ciudadanía, los políticos se disgregan, se dan la espalda y marcan distancias como si lo único queles uniese fuese el poder y no los resultados de su ejercicio. La situación elimina al PP como oposición. No hace falta que ejerza. Primero, porque no saben tras toda una vida en la poltrona y, segundo, porque ya se controlan bastante BNG y PSOE. Estamos inmersos en una larga precampaña hasta las municipales con gestos como el de los socialistas en la CEO o el de la reunión paralela con la conselleira de Política Territorial para contarle los problemas de Ourense, minutos después de que ésta realizase su primera visita institucional a la casa de todos que es la Consistorial. Demasiados ejemplos de sectarismo para un partido que oferta talante y progresía.