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CONTRAPUNTO | O |

29 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

YA PASARON por Ourense los cuatro candidatos del PP a suceder a Fraga Iribarne. Los cuatro intentaron mover voluntades (¡bueno, Cuíña lo que intentó es mover estómagos pues invitó a una opípara paparota más parecida a una boda que a una comida de trabajo!) con el fin de situarse al frente del Partido Popular. Utilizando el símil de las carreras de camellos que vemos en las atracciones de feria, podríamos ya avanzar la colocación de los jinetes populares. El uno va bien pero el dos aparece pisándole la joroba mientras que el tres anda algo despistado y el cuarto da la impresión de que se equivocó de desierto. Con todo, la impresión actual nada tiene que ver con la realidad final pues ya se sabe que en Ourense el único colocado de verdad responde al nombre de José Luis Baltar. Será éste el que mueva las voluntades de los compromisarios sea merced a argumentos políticos o a base de marisco y carne asada, que eso es lo que está por ver. El dibujo de finales de noviembre muestra a Alberto Núñez con dos cuerpos de ventaja sobre Pepe Cuíña, el recomendado de un Baltar que, más que nunca, está poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Intenta el líder provincial el más difícil todavía. Mantener su compromiso con Cuíña (¡ya tienen que ser fuertes los intereses que les unen para apostar por un pontevedrés expulsado de la Xunta por prácticas no recomendadas!), decirle a su hijo que presente a Barreiro con la afirmación de que podría ser un gran presidente o aplaudir a Núñez (¡el único ourensano en liza que hace bueno lo de que nadie es profeta en su tierra!) por si hay que subirse a su carro en el último minuto. El juego a tantas bandas tiene su peligro para Baltar. Su liderazgo quedará muy mermado si lleva a los suyos a una derrota con Cuíña y quedará igualmente tocado si, en el último segundo, se sube al carro del vencedor. Me temo que éste ya no le considerará uno de los suyos.