CONTRAPUNTO | O |
06 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LA sociedad ourensana celebró ayer, como en el resto de España, el Día de la Constitución. Para una mayoría fue un día de descanso y para una minoría, los representantes democráticos de esa mayoría, fue una jornada de celebración oficial en torno a la Carta Magna. Ante los niños que ganaron el concurso sobre la Constitución convocado por la subdelegación del Gobierno de Ourense (la única de España que pone en marcha esta iniciativa merced a la idea inicial, nunca bien recompensada, del ex gobernador civil socialista Mariano Sanz Pech), el titular de la institución apeló al diálogo como vía de entendimiento. «Saber aceptar os demais e saber relacionarse con eles a través do diálogo a partir de principios democráticos ha de ser un importante contido de aprendizaxe para todos os cativos desde moi pequenos», dijo el subdelegado. En la teoría, todo parece perfecto y fácil. En la práctica, es otro cantar. Cotidianamente observamos ejemplos de lo contrario. Comprobamos como los dos partidos que gobiernan la Xunta se dan la espalda en el día a día de la acción de gobierno. Vemos como las dos principales fuerzas políticas de España se llevan como el perro y el gato y el diálogo entre ellas brilla por su ausencia. Observamos como llegados al poder, la primera decisión de dos consellerías de la Xunta fue anular obras a varios ayuntamientos sin abrir previamente un diálogo con los interesados. Éste queda para los discursos cuyos efectos duran lo que dura el ágape con el que se cierran. Después, la intolerancia, la intransigencia, la incomunicación, el ejercicio de «al enemigo ni agua», etc., etc., copan su lugar. Son ejemplos de comportamientos políticos que se encuentra en las antípodas de lo que emana la Constitución. A partir de hoy empieza un nuevo recuento de ejemplos que no destilarán precisamente el espíritu de la Carta Magna.