CONTRAPUNTO | O |
10 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TAN sólo se ponen de acuerdo a la hora de cobrar. Cuando se trata de decidir incrementos salariales del 10% (sobre percepciones netas mínimas de 48.000 euros anuales) no se escucha ni una voz de discrepancia. Ni los progresistas de salón escondidos en el PSOE y en el BNG, ni los populistas y oportunistas del PP (que no les importa santificar en la oposición lo que temían ejecutar en el gobierno), hacen sonar en su garganta la voz sensata del pueblo llano: «¿Por qué se suben los políticos gallegos el 10% cuando nuestro incremento salarial no supera el 3%?». A la hora de llevarse el dinero al bolsillo, unanimidad y buen rollito. ¡Y después pretenden los profesionales de la política que el ciudadano se crea lo del sacrificio y lo del servicio al pueblo! Cuando dejan de hablar de esa bagatela de los euros a destajo, los políticos vuelven a las discrepancias, a las descalificaciones mutuas y a las protestas. Excepto en los sueldos, en lo demás no están de acuerdo en nada. Si el PP dice, hace o propone algo, el PSOE y el BNG propugnan lo contrario. Si es el BNG o el PSOE el autor de la propuesta, el PP se erige en opositor de tal manera que ya no sabemos quienes son «os do non». ¿Ejemplos recientes? Si el PP le abre expediente al secretario municipal de Ourense por acusar a Cabezas de delincuente (acusación que no pudo mantener en la instancia judicial), los políticos del PSOE y del BNG (¡que se cansaron de denunciar las perennes connivencias del primer funcionario con el proceloso mundo del urbanismo ourensano!) se oponen y casi proponen que se le haga hijo predilecto de Ourense. ¿Otro ejemplo? Hace un año bramaban PSOE y BNG contra el PP por el trazado de la autopista en Santa Cruz. Hoy, confortablemente instalados en la Xunta, se han olvidado de las reivindicaciones vecinales. Lo dicho, excepto en lo del dinero, si alguna vez están de acuerdo es porque se equivocan.