CONTRAPUNTO | O |
01 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LLEGÓ, saludó y se fue. Tampoco se esperaba más de la visita apresurada del presidente de la Xunta. En ese marcaje que se trae con el vicepresidente (ninguno de ellos debe ser monárquico pues no interpretan aquello de «tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando») ayer le tocó estar en Ourense a Touriño para apagar los ecos de la visita del día anterior de Anxo Quintana. Será inevitable y habrá que acostumbrarse pero, ¿no podrían dar una imagen de gobierno compacto y unido por el único interés de mejorar el nivel de vida de los gallegos? Creo que se lo agradecerían los ciudadanos del común que se pierden en tantas visitas (¡también tiene fijación Quintana con Baltar al que ronda más que un novio a su amada!) y en tantas declaraciones duplicadas. Está reciente todavía el primer encuentro de Quintana con Baltar mientras Pachi Vázquez arropaba a Cabezas. Y de tantos encuentros tan sólo quedan las fotos y la evidencia de que tan distante está Touriño de Quintana como Cabezas de Baltar. Por eso se lo organizan por separado los líderes del BNG, del PSOE y del PP. Los gallegos tendrán que acostumbrarse al término bipartito. Y también tendrán que acostumbrarse a las palabras de los dirigentes de la Xunta. Pero no a las que salen por los piquitos de oro que Dios les dio y sí a las que se publican en el Diario Oficial de Galicia. Bien están las visitas oficiales, bien están las promesas (aunque las elecciones terminaron hace ya meses) y bien están las palabras rimbombantes. Pero mejor estaría que, al igual que hizo el rey suevo Carriarico allá por el 550, dejasen su impronta de cariño y apuesta por Ourense en decretos, obras y demás menudencias que, para ser algo más que meros «díxome díxome», deben publicarse en el DOG. Mientras eso no ocurra habrá que empezar a poner sus fotos en la sección rosa del periódico para que luzcan como figurines ya que no como gobernantes.