La aparición de una garza muerta en un regato alarma a los vecinos del Concello de O Bolo El cadáver de otra ave fue encontrado días antes cerca del lugar pero fue tirada a la basura
21 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EL LUGAR. Rogelio Fernández encontró la garza real en su finca, en un lugar conocido como Trambasaugas, a medio camino entre O Bolo y Valbuxán. El ave estaba muerta junto al orilla del regato San Bernabé. Unos kilómetros más arriba, en el mismo cauce, apareció días antes otro pájaro muerto. ?ogelio Fernández estaba el domingo en su finca de Trambasaugas (O Bolo) colocando un pastor eléctrico bajo el puente que pasa sobre el regato San Bernabé para evitar que sus animales escapasen por allí cuando descubrió en la orilla el cadáver de una garza real, una especie migratoria poco habitual en la zona. La psicosis generalizada por la continua aparición de nuevos casos gripe aviar en toda Europa hizo que esta hecho no pasase inadvertido y el pueblo de O Bolo está alarmado ante lo que ven como la posible llegada de la enfermedad. El vecino bolés que encontró el cadáver es miembro de la directiva del coto de caza de O Bolo, conocía las indicaciones que Medio Ambiente había enviado a todas estas entidades y se puso en contacto de inmediato con el Seprona. Rogelio Fernández retiró el ave de la orilla con un palo en un primer momento. «Eu a man non lle boto por si acaso, pensei», recordaba ayer. Más tarde, ya equipado con guantes, recogió el cadáver y lo metió en una bolsa de plástico. Otro cadáver Al día siguiente, agentes de Seprona acompañados de la veterinaria oficial responsable de la zona, acudieron al lugar y recogieron el ave, que ya ha sido enviada al Laboratorio Pecuario de Lugo. Si el resultado fuese positivo, la garza real sería enviada a Madrid, donde se sometería a un segundo análisis. El viernes, dos días antes de que Rogelio Fernández viese la garza real, otro vecino de O Bolo había encontrado el cadáver de un ave diferente, aunque en este caso no dio parte al Seprona y tiró el cadáver directamente a la basura sin darle mayor importancia. El hecho de que dos casos coincidan en el mismo regato separados escasamente por dos kilómetros y en tan poco tiempo resulta ya más preocupante para los vecinos, aunque más de uno recordaba ayer que «aves morren tódolos días, como morreron sempre».