Visualizar lo invisible

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

EL ARTE EN OURENSE | O |

02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

PAUL Klee dijo: «El arte no expresa lo visible, más bien hace visible». Y, a su vez, Antoni Tàpies ha definido: «El arte abstracto, como es sabido, es un intento de independizar el arte de toda relación con las imágenes de la realidad visual ... el arte puede no tener nada que ver con la imitación de aquella realidad y puede hallarse una expresividad de los puros colores y formas». Pues bien, actualmente coinciden en nuestra ciudad dos excelentes muestras de una depurada y distinta pintura abstracta. En los diversos espacios expositivos del Museo Municipal , expone hasta el próximo día 12 de este mes Francisco G. Lagares (Vigo, 1944), bajo el título Encontros 2000-2005 . La profesora y crítica de arte Victoria Gasane, en el catálogo de la muestra, sintetiza el actual grado y punto de la evolución del artista advirtiendo que «se centran, sobre todo, en el plano, en la estética de la geometría de las matemáticas, en la serenidad lineal y en una remarcada verticalidad». Es sabido cómo la llamada abstracción matemática -y, sobre todo, geométrica- conserva sólo la cantidad, el tamaño y la figura. Y, en este sentido, Lagares milita en el estilo abstracto geométrico, que inmortalizó la obra de Frantisek Kupka titulada Arquitectura filosófica (1913), con su monumentalidad musical y verticalista. Si bien imprime a dicha abstracción un claro componente barroco con sus curvas. En la planta baja del Centro Cultural de la Diputación , el pintor Alfredo Bikondoa (San Sebastián, 1942) presenta hasta el día 2 de abril la exposición titulada Espindo nenúfares sobre a pel dun tigre . Y dice, a propósito de su obra: «no lo considero pintar, es como un ejercicio de meditación». Alfredo no sólo pinta, sino que es lo que se llama un monje zen. En suma, su pintura, en que la abstracción se combina con alusiones veladas a puertas, pasillos y ventanas, recuerda la llamada pintura zen histórica y paisajista, en su búsqueda del orden escondido del Universo. Francesc Vicens había advertido ya cómo «el expresionismo abstracto empezó a practicarse empleando formas tan automáticas y expresivas como una firma», con una caligrafía «tal como la practicaban desde hacía siglos los sacerdotes zen que concebían sus textos y pinturas como expresiones directas del alma humana».