Crónica | Los cosecheros piden control a la Xunta Los castaños ourensanos se están convirtiendo en protagonistas de planes forestales y agrícolas. Los productores quieren que se les consulte y piden sentido común para evitar plagas
04 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ilardevós presentó un proyecto a la Xunta para convertir cerca de 600 hectáreas de fincas abandonadas en nuevos sotos de castaños. En San Xoán de Río la entidad municipal y el grupo ecologista Xermán Estévez tienen un proyecto para conseguir protección medioambiental para sus castaños centenarios y la siembra de un millón de semillas. Además dentro de muy poco la provincia ourensana tendrá 35.000 castaños más gracias al plan Interreg III que actuará en Vilardevós, Viana do Bolo, A Veiga, Riós, A Gudiña, A Mezquita y Vilariño de Conso. Todas estas noticias reflejan un creciente interés de las instituciones por este árbol autóctono que, sin embargo, no acaba de gustar a los productores. Y no por que no se alegren de que el castaño pase a convertirse en estrella protagonista de la política forestal. En realidad lo que no les gusta es cómo se están haciendo las cosas y, sobre todo, que no se les tenga en cuenta. El malestar es general entre la media docena de agrupaciones de cosecheros que acaparan la mayor parte de la producción en las comarcas de Valdeorras, Trives, Viana, Maceda, Ribeira Sacra y Conso-Frieiras. Ésta última -la de mayor antigüedad y número de socios de Galicia- ni siquiera fue consultada para el proyecto de Interreg III que coincide geográficamente con el que es su ámbito de actuación. Los agricultores advierten del peligro de las plantaciones sin control, que prevén ayudarán a la transmisión de enfermedades como el chanco o la tinta. De hecho los viveristas ya han advertido que algunas especies que se introducen en estos proyectos no sólo son poco resistentes a las enfermedades sino también poco adecuadas para el clima ourensano.